Ciencia: entrada libre.


     Actualmente existen tres formas principales de publicación científica: las tradicionales Paywalled Journals, en las cuales el científico publica los resultados de su investigación pero tal publicación está disponible a un poquísimo número de personas u organizaciones, quienes pagan por acceder a ese contenido; las Open Access Journals, que son revistas digitales que proveen de acceso libre a los artículos que publican para todo aquel con conexión a internet (bajo este esquema quien asume los gastos de publicación es el propio autor o un organismo de financiamiento público); y finalmente los pre-prints servers, que son repositorios en los cuales se colocan manuscritos científicos pero cuyo contenido no ha sido publicado en revistas ni arbitrado. Los pre-prints servers son populares entre la comunidad de físicos, matemáticos y computólogos, pero son tomados con mucha desconfianza (injustificada) en la comunidad de bio-científicos (bioquímicos, biólogos moleculares, biomédicos, bio-etcéteras).

     Mucho se puede discutir acerca de la nocividad de las paywalled journals, las cuales impiden de facto el avance de la ciencia al limitar el acceso a los artículos académicos. La contraparte, las revistas Open Access, han proliferado y se convierten en alternativas cada vez más populares aunque no exentas de crítica y de juicios severos entre la comunidad académica. Sin embargo, aunque las revistas de acceso abierto son cada vez más populares y este modelo se perfila como el modelo de publicación académica para el futuro, existe mucha confusión aún entre qué significa Open Access, la calidad de los artículos que se publican bajo este estándar y otros aspectos referentes a este tipo de publicaciones. Por ello, aquí les presento algunos datos respecto al acceso abierto y algunos mitos que rondan al respecto.

1. Orígenes del Open Access:

     La idea del Open Access fue propuesta en 2001 en la Reunión de Budapest en la cual se planteó una definición concreta de lo que significa Open Access:

“Por ‘Acceso Abierto’ a la literatura, nos referimos a que estos recursos están disponibles gratuitamente a través de la Internet, que se permite a cualquier usuario leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar a los textos completos de estos artículos, indizarlos y distribuirlos como datos o software, o utilizarlos para cualquier propósito dentro del marco de la legalidad sin ninguna barrera financiera, legal o técnica, aparte de aquellas que son inseparables del acceso a la Internet. La única restricción a la reproducción y distribución, y el único papel del Copyright en este campo, será dar a los autores control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser propiamente reconocidos y citados.”

     Aunque muchos podrían argumentar que los científicos son libres de colocar en páginas personales o institucionales sus artículos publicados, esto no es técnicamente legal. De hecho, Elsevier (una de las editoriales académicas más grandes e importantes) envió recientemente notificaciones a diferentes universidades para que los artículos científicos publicados por esta editorial fueran eliminados de los servidores ajenos a esta editorial, ¡aunque se tratase del servidor académico de la Universidad que produjo la investigación publicada!.

2. Open Access de diferentes tipos.

     El Acceso Abierto viene en dos colores diferentes: Dorado (Gold OA) y Verde (Green OA). El Gold Open Access está mediado por una editorial, es decir, quien provee el acceso a la publicación es la revista científica que la publica. Esto usualmente sucede mediante el cobro de una cuota de procesamiento de artículo (Article Processing Charge) la cual es pagada por el investigador o algún financiamiento público. La otra versión, el Green Open Access es también conocido como self-archiving y se refiere a que el autor del artículo publica el manuscrito aceptado (que no la versión final) en un repositorio personal o global como PubMed Central. Esta opción no siempre es viable, pues algunas revistas imponen un período de embargo, en el cual el manuscrito, el artículo o sus productos asociados no pueden ser publicados durante un período de tiempo establecido por la editorial.

3. Los artículos Open Access son de baja calidad.

     Varios investigadores, sobre todo aquellos que ya cuentan con un grupo de investigación consolidado, asumen erróneamente que los artículos Open Access son de baja calidad. Sin embargo, que un artículo sea publicado con el esquema de Open Access o de Paywalled Journal no tiene nada que ver con la calidad del proceso de revisión al cual  se sometió dicho artículo. De hecho, la tasa de retractación es más alta en revistas “de alto impacto” (como Nature o Science) que en revistas Open Access. Como comentario personal puedo decir que me he encontrado con malos artículos en ambas modalidades. Esto debería hacernos cuestionar el proceso de revisión, mas no el esquema de publicación de los artículos académicos.

Correlación entre el índice de retractación y el factor de impacto de algunas revistas. Tomado de Ferric, Casadevall y Morrison 2011.

4. Las revistas Open Access hacen un arbitraje pobre.

     El arbitraje de los artículos académicos, es decir, su revisión a conciencia por pares, es un fenómeno relativamente nuevo en la publicación científica: Science introdujo el peer-review en 1940 y Nature no lo adoptó sino hasta 1967. Durante el proceso de arbitraje el editor envía el artículo a un selecto grupo de expertos en el tema para que revisen el trabajo y hagan un veredicto sobre la pertinencia de publicar o no el manuscrito. Tradicionalmente el proceso de revisión es anónimo (sólo el editor conoce la identidad de ls revisores), y en muchos casos alguno de los revisores es competencia directa del grupo que produjo la investigación, de modo que el juicio de los revisores puede no ser imparcial. En muchas revistas de Open Access el proceso de revisión es transparente, los nombres del autor y los revisores no son secretos y en algunos casos el historial del proceso de revisión se coloca en línea junto al artículo publicado. Esto último permite a cualquier persona con acceso a Internet leer los comentarios y modificaciones de las distintas versiones del manuscrito hasta su versión publicada, aumentando la transparencia del proceso de revisión.

5. Open Data.

Hablar de publicaciones de Acceso Abierto sería una verdad a medias sin el acceso abierto a los datos que produjeron esas publicaciones. El avance de las tecnologías para obtención masiva de datos (las –ómicas: transcriptómica, proteómica, genómica, etceter-ómica) supone un reto operacional al plantear la necesidad de que todos terabytes de datos estén disponibles para los investigadores de todo el mundo. Esto significa que los científicos deben tener acceso a ellos para corroborar  así la validez de los artículos publicados o derivar nuevas observaciones y conclusiones a partir de esos datos. Un ejemplo claro de los beneficios del Open Data es el proyecto del genoma humano –y más recientemente de los mapas de epigenética humana– que han permitido avanzar en nuestro entendimiento de padecimientos médicos para mejorar nuestra calidad de vida. Adoptar el esquema de Open Data será nuestra clave para transitar de la era de la información a la era del conocimiento.

6. México y el Open Access:

     Aunque México enfrenta diferentes rezagos respecto a la inversión del PIB en ciencia y tecnología, y más aún en la comunicación efectiva de la ciencia a la sociedad (lo cual no hace sino subrayar la importancia del acceso abierto a las publicaciones académicas), se están dando pasos hacia la adopción del Open Access como estado basal en la publicación científica. Concretamente, en Mayo del 2014 se realizaron reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología para garantizar el acceso  libre a las publicaciones que se generen a partir de investigación financiada -parcial  o totalmente- con recursos públicos.

De esta manera, México se coloca como el octavo país a nivel mundial y el cuarto en latinoamérica, en crear leyes para permitir el acceso abierto a los artículos académicos. Para ello, el CONACyT creará un repositorio nacional que tiene como función

“(…) el acopio, preservación, gestión y acceso electrónico de información y contenidos de calidad, incluyendo aquellos de interés social y cultural que se producen en México con fondos públicos. El repositorio operará mediante el uso de estándares internacionales que permitan buscar, leer, descargar textos completos, reproducir, distribuir, importar, exportar, identificar, almacenar, preservar y recuperar la información que se reúna.”

     Esta iniciativa se suma a iniciativas que ya se llevaban a cabo en Universidades como la del Estado de México, pionera en la promoción del acceso abierto a través de la creación de la RedALyC (Red de Revistas de América Latina y el Caribe, España y Portugal), mediante la cual se busca visibilizar y fomentar el acceso a publicaciones en revistas académicas iberoamericanas.

7. Las revistas Open Access son muy caras.

Es cierto que, en muchas ocasiones, las revistas Open Access suponen un gasto fuerte para el investigador. Lo que también es cierto es que muchas de estas revistas están dispuestas a hacer exenciones de pago, que algunas de ellas como PeerJ ofrecen nuevos formatos para cubrir el APC y que en casi todas las revistas de acceso abierto existen descuentos a artículos producidos en países en vías de desarrollo. En cualquier caso, existe la posibilidad de publicar artículos de acceso abierto en paywalled journal. Finalmente, es necesario recordar que en general, el costo de mantener el esquema de Paywalled Journals es mucho más elevado que el de publicar artículos de acceso libre.

8. Publicar en revistas OA es suicidio académico para los jóvenes investigadores

Falso. Y dejaré que Erin McKiernan sea quien desmienta esta afirmación a través del siguiente vídeo, ¡hasta la próxima!

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Acerca de RodAG_

Casado con la ciencia (pero tengo un affair con las artes). Apuesta: eLearning, Open Access/Source. Sharing is caring. @RodAG_ en twitter.
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3 respuestas a Ciencia: entrada libre.

  1. Muy buen post! Interesante y de mucha actualidad, así como con mucha oportunidad de diálogo.

    *Disclaimer* No estoy en contra del OA, también creo que es el futuro, pero creo que estamos haciendo mal la transición.

    Creo que el asunto del OA es parcialmente un ‘first world problem’. No toda la investigación es tan relevante como para que sea un crimen no tenerla libre a las masas (preferiría un Open Access to Water, pero estoy estirando demasiado, como dirían los gringos), y para hablar del punto 7 de tu lista (el tema que más me preocupa) siento que corremos el riesgo de generar ciencia de ricos y ciencia de pobres (ya de por sí, lograr una publicación de alto impacto requiere la existencia de equipo costos, algunas revistas de química exigen espectrometría de masas de alta resolución, por ej.). Me suena un tanto condescendiente el darnos acceso libre a la información pero restringir nuestras publicaciones en su club OA debido a nuestros presupuestos más restringidos (no pensemos en la UNAM, pensemos en las universidades estatales o regionales); quinientos o mil dólares para un grupo de investigación Mexicano resultan más onerosos que para un grupo Americano.
    Si bien la iniciativa federal y la de la UAEMex para hacer accesible la información generada por recursos públicos es noble y moralmente acertada, falta que vaya de la mano con un nuevo esquema de evaluación puesto que para algunos empleadores (universidades) el factor de impacto sigue siendo la métrica con que eres evaluado (y la que determina en última instancia tu seguridad laboral). ¿Tengo entonces que dosificar que resultados publicar en la Red Latinoamericana para cumplir con la ley de libre acceso y cuales publicar en Peer Reviewed Paywalled journals -porque no tengo dinero para pagar el OA- para poder conservar mi trabajo?
    Sobre el Open Data: “Ain’t nobody got time fo’that!” Creo en la publicación en “bona fide”, cuando leo un artículo no quiero ser de nuevo el revisor, asumo que hicieron su trabajo aunque cada vez más y más casos observamos donde no es así. Por ello estoy de acuerdo -mucho- contigo cuando en 3 dices que lo que debe cambiar primero es el proceso de revisión; más acucioso pero más imparcial a la vez ¿se podrá? Sobre la taza de retractación solo una observación: ¿No será que Science y Nature tienen una mayor taza de retractación porque están sometidas a un mayor escrutinio? Hay más riesgo involucrado en que estas revistas tan prestigiadas -y tan caras!- publiquen resultados erroneos o incluso falsificados (The stakes are higher; just saying!) que lo que se publica en preprint servers (de los cuales, algo de ‘scoop’ deben de generar).

    No pretendo tener la verdad absoluta sobre este asunto. Son solo mis opiniones, posiblemente erroneas, seguramente imbuidas de mi cosmovisión. Tienes razón cuando dices que de la ciencia que hacemos solo un reducido número de personas tienen acceso a ella pero de esos, un número todavía más reducido tiene interés en leer nuestra investigación rutinaria. La difusión de nuestro propio trabajo en nuestros propios blogs me parece una buena manera de, al menos como primera aproximación, darle la vuelta al problema. El OA tendrá que ser el futuro, definitivamente, pero creo que lo estamos abordando de forma incompleta.

    Wow, espero no haber abusado de este espacio. Mil gracias por el tema tan provocador y tan bien escrito.

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    • RodAG_ dijo:

      Joaquín, muchas gracias por tu tiempo al leer el blog y sobre todo por tan apasionada respuesta. Discrepo en un par de los puntos que mencionas, por ejemplo, que no toda la ciencia sea tan relevante como para hacerla accesible. Mi posición por supuesto también está circunscrita a mi contexto, pero yo considero que la ciencia (entendida como la generación de conocimiento) no sólo puede sino que debe estar disponible para el mayor número de personas, incluso si de momento no nos parece “relevante” o aplicable (personalmente tengo un problema con aquello que llaman “ciencia aplicada”). Mantener al conocimiento como un beneficio elitista conduce desde mi punto de vista a dos consecuencias igualmente nocivas: a la reafirmación y mantenimiento de la brecha que separa a la sociedad de los científicos, y a minimizar la visibilidad de la ciencia como actividad laboral, resultando en menos jóvenes interesados en entrar al mundo de la academia/investigación. Es cierto que poca gente busca de manera intencionada artículos científicos para leer y platicar en la tertulia, pero hacer las publicaciones académicas bajo el esquema OA también abre la puerta a un periodismo científico de mejor calidad (pero esto de la comunicación ya es harina de otro costal).
      Respecto a la división de la ciencia en “para ricos” y “para pobres”, debemos recordar que justo uno de los grupos que más se benefician del Open Access son las universidades foráneas o estatales, quienes pocas veces pueden mantener las suscripciones a las revistas de casas editoriales como Elsevier, JStor o NPG. Las consecuencias de tener la ciencia detrás de un paywall van desde limitar el crecimiento y consolidación de grupos de investigación jóvenes (como aquellos que se abren en las universidades pequeñas) hasta el retraso de la investigación en casos de emergencias de salubridad, como los recientes outbreaks de ébola o influenza (de nuevo, estoy sesgado hacia las biocosas debido a mi formación).
      Lo que plantea la creación del repositorio nacional de ciencia no es que todos los investigadores publiquen como OA, sino que los resultados de las investigaciones estén depositados en servidores de acceso libre. En este sentido, creo que estamos apostando por el Green Open Access, pero falta ver la estrategia logística y operativa detrás de las modificaciones a la ley de CyT y en particular aquellas concernientes al repositorio nacional.
      Así llegamos al asunto del factor de impacto. Publicar en revistas OA no es sinónimo de publicar con revistas de impacto bajo. PLOS One y varias revistas de PLOS tienen factor de impacto alrededor de 4; si te interesa algo más “impactante” podemos pensar, por ejemplo, en Genome Research, Nucleic Acid Research, Plos Medicine y Living Reviews of Solar Physics, con factor de impacto de 13.61, 8.08, 14.03 y 13.83, respectivamente. Es cierto que en algunos casos publicar en estas revistas supera los 20 mil pesos (Nature Communications, la primera revista de NPG que se declara totalmente OA, cobra hasta 50 mil pesos) lo cual hace cuasi-imposible publicar bajo este esquema si eres un grupo de investigación en países como México, pero existen fondos en CONACyT, en partidas estatales, en fondos universitarios de financiamiento, etc; además existen las opciones de dedicar el trabajo al dominio público (con lo cual nadie puede tener copyright de ese trabajo), agregar el Adendum SPARC, colocar antes los resultados en un pre-print server, o solicitar la exención de pago. Todas estas alternativas permitirían publicar un artículo en la modalidad Open Access en una revista que publica bajo el esquema Paywalled.
      Ahora, respecto a la tasa de retractación, creo que tenemos un pequeño malentendido. No es que Nature o Science rechacen más manuscritos que otras revistas, sino que una vez pasado por los revisores y publicados, el número de artículos que se retiran debido a inconsistencias científicas, falseo de datos, plagio, cuestiones éticas, etcétera, es mayor en revistas con mayor factor de impacto. Recientemente tuvimos el caso del tratamiento ácido para hacer células totipotenciales a partir de células diferenciadas. Publicado en Nature. Retractado por ser puro cuento. Esto también debería hacernos cuestionar el uso del factor de impacto como métrica en la evaluación de la productividad científica (¡debemos medir el impacto de los artículos, no de las revistas en las cuales se publican los trabajos!).

      Finalmente, el open data es mandatorio para algunas revistas, sobre todo aquellas que publican resultados derivados de experimentos de generación masiva de datos. Y no se trata de que al leer el artículo tengas que descargar todos los datos y repetir el análisis, pero sí de que los datos estén disponibles para que alguien más pueda hacer uso de ellos persiguiendo enfoques u objetivos distintos a los del grupo de investigación que generó los datos originalmente (con la debida cita, por supuesto). Por ejemplo, en casos concretos como los concernientes a la secuenciación de transcriptomas humanos, se pueden encontrar diferentes caracteres asociados a enfermedades, mecanismos de regulación nuevos, mecanismos moleculares varios, que el grupo de investigación que generó los datos no buscaba o no pensaba encontrar. En este sentido creo que el open data nos apunta hacia una ciencia con dos características absolutamente necesarias: el conocimiento integrativo y el conocimiento interdisciplinario.
      De nuevo te agradezco el comentario, ha sido muy estimulante leer tu reply. ¡Hasta la próxima!

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      • La brecha entre científicos y laicos no se va a solventar con el OA. Cualquiera de los artículos que tú o yo hayamos escrito hasta el momento resultan completamente incomprensibles para la gente ‘de a pie’. Me decanto por escribir dos versiones: una estricta y formal para el Journal científico y otra en mi blog para tratar dicho acercamiento (más esfuerzos adicionales para hacer llegar la ciencia a las masas), creo que el periodismo científico lo tenemos que hacer nosotros mismos puesto que son pocos-poquísimos-los lugares donde sea hace bien.
        Insisto en la generación de ciencia de ricos y pobres porque los investigadores pequeños ahora pueden leer todos los papers OA pero cada vez les cuesta más publicar en ellos-los dólares se mueven!- y el costo de generar conocimiento incrementa con el costo de publicar. Además, el costo de mantener esta red no va a salir de una rebanada extra, sino del mismo pastel que ya nos estamos peleando de por si. La consolidación de grupos de investigación no está restringida por el acceso (la verdad es que conseguir un paper a través de terceros es hoy por hoy la cosa más sencilla del mundo) sino por la falta de infraestructura: sesgándome yo también, pero hacia la química, hay universidades que carecen de RMN y difícilmente una revista te publicará la síntesis de algún compuesto sin este análisis. Y conforme avanza la tecnología y la RMN la tenemos ahora en sabores de 500, 700 y hasta 900MHz, universidades estatales trabajan si acaso con 300MHz que en algunos casos ya no son publicables (pero me estoy desviando, lo sé)
        La métrica del IF es mala, de acuerdo, pero es la que hay ahora y yo que ya estoy del otro lado, no puedo sino acatarla.
        De la retractación en Nature y Science, no hay confusión, eso fue lo que entendí. Y a eso me refería, debe haber -quizá acaso por interés- un mayor escrutinio post-publicación de esas revistas por parte de aquellos que pugnan por el fin de su hegemonia y el surgimiento del OA. Conspiracionista, lo sé.
        Open Data sí estoy a favor, pero Open Data con post publication review, no.

        Interesante discusión. Es un tema complejo. Me reconozco elitista pero realista, no creo que dentro de la comunidad científica tengamos la necesidad de acceder al 100% de los artículos escritos, mucho menos los laicos; la inspiración de la juventud hacia la ciencia y la academia la debemos propiciar acercándonos a ellos en foros idóneos, no pretendiendo hacerlos brincar hacia el nuestro, pero acaso ambas posturas son compatibles.

        Saludos!

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