El valor de la ciencia: no siempre se trata de dinero.


     Regularmente aparecen algunos reportajes acerca de las contribuciones notables de la ciencia a las economías nacionales alrededor del mundo, desde el Reino Unido hasta los EE. UU. AA. e incluso en los países en vías de desarrollo.

     En Australia, el consejero nacional de ciencia publicó recientemente un análisis acerca de la contribución de la ciencia a la economía, y aseveró que el impacto económico de la ciencia es de alrededor de 145 mil millones de dólares australianos por año.

     Se puede entender perfectamente que la ciencia (y los sectores relacionados) se sientan en la necesidad de concebirse a sí mismos en términos económicos o financieros, pero al hacerlo necesitamos estar atentos para evitar ser arrastrados hacia la idea de que estos son los únicos –o peor, los mejores- atributos de la ciencia.
Cuando se trata de determinar el valor de la ciencia debemos prestar atención a las palabras de la científico estadounidense Donella Meadows acerca de los indicadores:

“Los indicadores surgen a partir de las cosas que valoramos, pues medimos las cosas que nos interesan, y crean valores, pues nos interesan las cosas que medimos. Los indicadores a menudo se escogen pobremente (…). La elección de indicadores es una determinante crítica en el comportamiento de un sistema.”

     Mucho del debate público acerca del valor de la ciencia se ha desvirtuado porque asumimos que el impacto directo, tangible y económico es la manera de medir el valor de la ciencia. Parece que estamos en un momento en el cual adoptar algún argumento no-económico acerca del beneficio de la ciencia nos cataloga, en el mejor de los casos, como ingenuos y fuera de la realidad, y en el peor, como irrelevantes y ególatras. Sin embargo, relegar la ciencia a un estado de servilismo económico es una injusticia, y quienes resultan más afectados a consecuencia de ello son la ciencia y la sociedad a la par. Por ello, aquí hay cinco maneras en las que podemos reconocer y apreciar las influencias sociales y el impacto de la ciencia que van más allá de la ecuación triste y sin sabor de las relaciones costo/beneficio:

1. Probar y presentar ideas (y las poderosas herramientas para hacerlo)

     Los mecanismos de la ciencia han sido validados una y otra vez a través del tiempo. La formulación de hipótesis audaces y los cada vez más sofisticados métodos que usamos para probarlas han sido confirmados como las herramientas más potentes para descubrir cosas sobre nosotros y nuestro mundo.
El método científico nos ayuda a darle sentido al mundo y equilibra nuestra tendencia natural a hacer conexiones y derivar conclusiones erróneas.  Por ejemplo, considera el tema de la casualidad y la causalidad, y cómo regularmente nos confundimos entre ambas cosas si no aplicamos un razonamiento científico riguroso.

2. El razonamiento científico nos salva de nosotros mismos.

     El pensamiento  y el razonamiento científico –y el capital social e institucional que a menudo viene con ellos– nos ayudan a liberarnos de las supersticiones, del pensamiento mágico y de las personas sin escrúpulos sedientas de poder. La ciencia ha sido nuestra guía, nuestra espada y nuestro escudo cuando nos enfrentamos a cualquier forma del mal. Piensa por ejemplo en la correlación entre fumar y la prevalencia de enfermedades respiratorias, el peligro del cambio climático inducido por actividades humanas, o de cómo nos hemos hecho conscientes de la regla máxima de los casinos: la casa siempre gana.

     Mientras que hay claros beneficios económicos al prevenir adicciones o trabajar para frenar los efectos del cambio climático, estos no son los primeros efectos y ni siquiera los más significativos en nosotros como individuos.

3. Inspirar, motivar y deleitar.

     Al redefinir la frontera de las cosas que son por ahora (o serán) posibles, la ciencia ha inspirado en repetidas ocasiones a los seres humanos y ha facilitado la habilidad de la humanidad no sólo de soñar, sino de convertir nuestros sueños más ambiciosos en realidades tangibles. La gente puede vivir actualmente hasta los 70 u 80 años en la mayoría de los países, podemos comunicarnos instantáneamente con personas en cualquier parte del mundo y hemos incluso salido del planeta.

     Una búsqueda rápida de los sitios más populares sobre portales de ciencia en la web muestra entre los resultados una amplia variedad de contenidos relacionados con el espacio, sitios en los que se explica cómo funcionan las cosas y la ciencia en general, además de portales de noticias científicas. Si los beneficios económicos de la ciencia son mencionados en algún momento, casi siempre aparecen como temas secundarios.

     En mi propia Universidad, el vídeo más popular de nuestro canal de YouTube es una clase de física acerca de los grandes misterios no resueltos del universo. Sí. Una clase. Una clase de una hora, filmada con baja calidad hace casi cinco años. Los efectos inspiradores de la ciencia son poderosos, ubicuos y no están de ninguna manera limitados a la contribución económica de la ciencia.

4. Retar al estatus-quo y propiciar la reflexión.

     Al equiparnos con el método y el razonamiento científico, ningún tema se queda fuera de la mesa de debate. En la ciencia ningún tema es tabú mientras se pueda aplicar el método científico. Esta filosofía nos permite cuestionar las aseveraciones en las cuales se basan las normas más fundamentales sin la preocupación de que las ideas opuestas o deshonestas nos infecten.
La aplicación del razonamiento científico, por ejemplo, nos permitió descubrir que el Sol no gira alrededor de la Tierra y reconocer que existen más de dos representaciones biológicas de género en los humanos.

     Si vamos más lejos, la aplicación apropiada del pensamiento científico acepta cuestionamientos a los fundamentos de nuestra percepción como especie. En ningún lado esta percepción está más fuertemente confrontada que en la disección (intelectualmente excitante) que el filósofo australiano Peter Singer hace acerca de nuestra justificación de experimentar en animales no humanos con tratamientos que no infligiríamos a nuestros congéneres.

     Por supuesto, lubricar las juntas de las ruedas de nuestra subsistencia económica es un asunto importante, pero ¿reflexionar y cuestionarnos acerca de las cosas que nos hacen humanos…? Eso es algo que sería muy difícil cotizar con tu agente bancario.

5. Sentido, valor… y lo mejor de nosotros.

     Ya sabemos que la ciencia puede liberarnos de la tiranía de las supersticiones, de la ignorancia y de otras influencias nocivas. En sus matices más finos, la ciencia nos provee de un modelo para explorar y entender cualquier cosa que pertenezca al universo de lo tangible. Pero la ciencia y sus productos también nos proporcionan un medio para reflexionar acerca de lo que significa ser humano, no sólo en un sentido físico sino también esotérico: La ciencia nos ofrece una sensación de misterio y de pertenencia que no depende de la fe o que requiera de autoridades o dogmas; la ciencia nos provee de una perspectiva apabullante acerca de las cosas que existen en el universo y nos hace humildes al reconocer nuestra relación con todas estas cosas, desde escalas subatómicas hasta escalas intergalácticas y más.

     No digo esto para usurpar el lugar de la religión entre aquellos para quienes la religión es importante. En este sentido, estoy de acuerdo con el físico y escritor Alan Lightman cuando dice:

“La ciencia no revela el significado de nuestra existencia, pero elimina algunos de sus velos”

     Los ateístas como yo, sin embargo, somos movidos por sentimientos como aquellos que expresó Ann Druyan, la viuda del astrónomo estadounidense Carl Sagan, quien dijo que Carl veía a la ciencia como una forma de “veneración informada”. La ciencia nos ofrece un camino maravilloso para conectarnos con algo más grande y más profundo que nosotros, sin la necesidad de apoyos divinos.

Entonces, al final…

     No soy un idealista como para afirmar que el dinero no importa. El dinero importa. Importa mucho. Pero aceptar –sin cuestionarnos– que el dinero es la manera más importante, realista o madura en la que podemos medir el valor en nuestra sociedad, no sólo es reduccionista, sino que es perverso.

     La ciencia nos ayuda a ver que somos más que la suma de nuestros egresos y contribuciones económicas (¿cuántas veces has escuchado que se aplauda a Einsten, Newton o Curie por sus contribuciones a la economía?). La ciencia nos ayuda a aceptar que el idealismo está bien, que es incluso benéfico. La ciencia es tan intrínseca a la cultura y la identidad cultural como lo son la música, la poesía, la literatura o el resto de las artes. La ciencia nos proporciona un refugio para aquellos que sabemos que el conocimiento, por sí mismo, es intrínsecamente valioso. Apoya a los que apreciamos que puede haber un valor inmensurable al evaluar las actividades humanas usando indicadores que van más allá de las banalidades o de catapultar el intercambio mercantil.

     Por supuesto, existen beneficios de la ciencia que pueden ser medidos de acuerdo con su contribución al producto interno bruto, pero eso no significa que esos indicadores deban utilizarse para evaluar a la ciencia.


Artículo publicado originalmente en The Conversation por Rod Lamberts. Traducido y republicado en NotaMínima bajo licencia CC-BY-ND.

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Ciencia: entrada libre.


     Actualmente existen tres formas principales de publicación científica: las tradicionales Paywalled Journals, en las cuales el científico publica los resultados de su investigación pero tal publicación está disponible a un poquísimo número de personas u organizaciones, quienes pagan por acceder a ese contenido; las Open Access Journals, que son revistas digitales que proveen de acceso libre a los artículos que publican para todo aquel con conexión a internet (bajo este esquema quien asume los gastos de publicación es el propio autor o un organismo de financiamiento público); y finalmente los pre-prints servers, que son repositorios en los cuales se colocan manuscritos científicos pero cuyo contenido no ha sido publicado en revistas ni arbitrado. Los pre-prints servers son populares entre la comunidad de físicos, matemáticos y computólogos, pero son tomados con mucha desconfianza (injustificada) en la comunidad de bio-científicos (bioquímicos, biólogos moleculares, biomédicos, bio-etcéteras).

     Mucho se puede discutir acerca de la nocividad de las paywalled journals, las cuales impiden de facto el avance de la ciencia al limitar el acceso a los artículos académicos. La contraparte, las revistas Open Access, han proliferado y se convierten en alternativas cada vez más populares aunque no exentas de crítica y de juicios severos entre la comunidad académica. Sin embargo, aunque las revistas de acceso abierto son cada vez más populares y este modelo se perfila como el modelo de publicación académica para el futuro, existe mucha confusión aún entre qué significa Open Access, la calidad de los artículos que se publican bajo este estándar y otros aspectos referentes a este tipo de publicaciones. Por ello, aquí les presento algunos datos respecto al acceso abierto y algunos mitos que rondan al respecto.

1. Orígenes del Open Access:

     La idea del Open Access fue propuesta en 2001 en la Reunión de Budapest en la cual se planteó una definición concreta de lo que significa Open Access:

“Por ‘Acceso Abierto’ a la literatura, nos referimos a que estos recursos están disponibles gratuitamente a través de la Internet, que se permite a cualquier usuario leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar a los textos completos de estos artículos, indizarlos y distribuirlos como datos o software, o utilizarlos para cualquier propósito dentro del marco de la legalidad sin ninguna barrera financiera, legal o técnica, aparte de aquellas que son inseparables del acceso a la Internet. La única restricción a la reproducción y distribución, y el único papel del Copyright en este campo, será dar a los autores control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser propiamente reconocidos y citados.”

     Aunque muchos podrían argumentar que los científicos son libres de colocar en páginas personales o institucionales sus artículos publicados, esto no es técnicamente legal. De hecho, Elsevier (una de las editoriales académicas más grandes e importantes) envió recientemente notificaciones a diferentes universidades para que los artículos científicos publicados por esta editorial fueran eliminados de los servidores ajenos a esta editorial, ¡aunque se tratase del servidor académico de la Universidad que produjo la investigación publicada!.

2. Open Access de diferentes tipos.

     El Acceso Abierto viene en dos colores diferentes: Dorado (Gold OA) y Verde (Green OA). El Gold Open Access está mediado por una editorial, es decir, quien provee el acceso a la publicación es la revista científica que la publica. Esto usualmente sucede mediante el cobro de una cuota de procesamiento de artículo (Article Processing Charge) la cual es pagada por el investigador o algún financiamiento público. La otra versión, el Green Open Access es también conocido como self-archiving y se refiere a que el autor del artículo publica el manuscrito aceptado (que no la versión final) en un repositorio personal o global como PubMed Central. Esta opción no siempre es viable, pues algunas revistas imponen un período de embargo, en el cual el manuscrito, el artículo o sus productos asociados no pueden ser publicados durante un período de tiempo establecido por la editorial.

3. Los artículos Open Access son de baja calidad.

     Varios investigadores, sobre todo aquellos que ya cuentan con un grupo de investigación consolidado, asumen erróneamente que los artículos Open Access son de baja calidad. Sin embargo, que un artículo sea publicado con el esquema de Open Access o de Paywalled Journal no tiene nada que ver con la calidad del proceso de revisión al cual  se sometió dicho artículo. De hecho, la tasa de retractación es más alta en revistas “de alto impacto” (como Nature o Science) que en revistas Open Access. Como comentario personal puedo decir que me he encontrado con malos artículos en ambas modalidades. Esto debería hacernos cuestionar el proceso de revisión, mas no el esquema de publicación de los artículos académicos.

Correlación entre el índice de retractación y el factor de impacto de algunas revistas. Tomado de Ferric, Casadevall y Morrison 2011.

4. Las revistas Open Access hacen un arbitraje pobre.

     El arbitraje de los artículos académicos, es decir, su revisión a conciencia por pares, es un fenómeno relativamente nuevo en la publicación científica: Science introdujo el peer-review en 1940 y Nature no lo adoptó sino hasta 1967. Durante el proceso de arbitraje el editor envía el artículo a un selecto grupo de expertos en el tema para que revisen el trabajo y hagan un veredicto sobre la pertinencia de publicar o no el manuscrito. Tradicionalmente el proceso de revisión es anónimo (sólo el editor conoce la identidad de ls revisores), y en muchos casos alguno de los revisores es competencia directa del grupo que produjo la investigación, de modo que el juicio de los revisores puede no ser imparcial. En muchas revistas de Open Access el proceso de revisión es transparente, los nombres del autor y los revisores no son secretos y en algunos casos el historial del proceso de revisión se coloca en línea junto al artículo publicado. Esto último permite a cualquier persona con acceso a Internet leer los comentarios y modificaciones de las distintas versiones del manuscrito hasta su versión publicada, aumentando la transparencia del proceso de revisión.

5. Open Data.

Hablar de publicaciones de Acceso Abierto sería una verdad a medias sin el acceso abierto a los datos que produjeron esas publicaciones. El avance de las tecnologías para obtención masiva de datos (las –ómicas: transcriptómica, proteómica, genómica, etceter-ómica) supone un reto operacional al plantear la necesidad de que todos terabytes de datos estén disponibles para los investigadores de todo el mundo. Esto significa que los científicos deben tener acceso a ellos para corroborar  así la validez de los artículos publicados o derivar nuevas observaciones y conclusiones a partir de esos datos. Un ejemplo claro de los beneficios del Open Data es el proyecto del genoma humano –y más recientemente de los mapas de epigenética humana– que han permitido avanzar en nuestro entendimiento de padecimientos médicos para mejorar nuestra calidad de vida. Adoptar el esquema de Open Data será nuestra clave para transitar de la era de la información a la era del conocimiento.

6. México y el Open Access:

     Aunque México enfrenta diferentes rezagos respecto a la inversión del PIB en ciencia y tecnología, y más aún en la comunicación efectiva de la ciencia a la sociedad (lo cual no hace sino subrayar la importancia del acceso abierto a las publicaciones académicas), se están dando pasos hacia la adopción del Open Access como estado basal en la publicación científica. Concretamente, en Mayo del 2014 se realizaron reformas a la Ley de Ciencia y Tecnología para garantizar el acceso  libre a las publicaciones que se generen a partir de investigación financiada -parcial  o totalmente- con recursos públicos.

De esta manera, México se coloca como el octavo país a nivel mundial y el cuarto en latinoamérica, en crear leyes para permitir el acceso abierto a los artículos académicos. Para ello, el CONACyT creará un repositorio nacional que tiene como función

“(…) el acopio, preservación, gestión y acceso electrónico de información y contenidos de calidad, incluyendo aquellos de interés social y cultural que se producen en México con fondos públicos. El repositorio operará mediante el uso de estándares internacionales que permitan buscar, leer, descargar textos completos, reproducir, distribuir, importar, exportar, identificar, almacenar, preservar y recuperar la información que se reúna.”

     Esta iniciativa se suma a iniciativas que ya se llevaban a cabo en Universidades como la del Estado de México, pionera en la promoción del acceso abierto a través de la creación de la RedALyC (Red de Revistas de América Latina y el Caribe, España y Portugal), mediante la cual se busca visibilizar y fomentar el acceso a publicaciones en revistas académicas iberoamericanas.

7. Las revistas Open Access son muy caras.

Es cierto que, en muchas ocasiones, las revistas Open Access suponen un gasto fuerte para el investigador. Lo que también es cierto es que muchas de estas revistas están dispuestas a hacer exenciones de pago, que algunas de ellas como PeerJ ofrecen nuevos formatos para cubrir el APC y que en casi todas las revistas de acceso abierto existen descuentos a artículos producidos en países en vías de desarrollo. En cualquier caso, existe la posibilidad de publicar artículos de acceso abierto en paywalled journal. Finalmente, es necesario recordar que en general, el costo de mantener el esquema de Paywalled Journals es mucho más elevado que el de publicar artículos de acceso libre.

8. Publicar en revistas OA es suicidio académico para los jóvenes investigadores

Falso. Y dejaré que Erin McKiernan sea quien desmienta esta afirmación a través del siguiente vídeo, ¡hasta la próxima!

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Bukowski – El alcohol y la tinta.


Agosto 12, 1986.

Hola John:

Gracias por la apreciable carta. No creo que duela, algunas veces, recordar de dónde uno ha venido. Tú conoces los lugares de donde he venido yo. Incluso la gente que trata de escribir o hacer películas acerca de ello, no lo entiende. Lo llaman “De 9 a 5″. Nunca es de 9 a 5. No hay ni un momento de libertad para tomarse el almuerzo en aquellos lugares; de hecho, en muchos de esos lugares, para mantener tu trabajo, debes no tomar las comidas. Y después vienen las horas extra, y los libros parecen nunca entender lo que significan horas extra, y si te quejas, siempre hay otro perdedor que puede tomar tu lugar.

Conoces bien mi viejo dicho: “La esclavitud nunca se abolió, sólo fue extendida para incluir a todos los colores“.

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Introspección floral: Camila Carlow


Nuestro cuerpo está formado por millones de millones de células, las cuales se organizan en tejidos que a su vez forman parte de los órganos. “Sin importar si nos llenamos de toxinas o alimentos nutritivos, sin importar si nos ejercitamos o no, nuestros órganos nos mantienen, trabajan incansable y desapercibidamente” dice Camila Carlow en su sitio web. Camila es una artista guatemalteca que radica en Bristol, Inglaterra, y que encontró en las plantas un símil con nuestros órganos: “De manera similar, las plantas que crecen en nuestros ambientes urbanos testifican la indiferencia de la naturaleza a nuestro ir y venir. Las plantas crecen en los edificios, en las paredes de ladrillo y entre las cuarteaduras del concreto a pesar del tráfico y de la contaminación”.
A partir de esta idea, Camila Carlow comenzó a crear esculturas florales para representar a nuestros órganos. Así, Camila nos ofrece magníficos tributos a esos órganos incansables que nos mantienen de pie y ensalza la belleza de las flores y de nuestro interior en su colección “Eye Heart Spleen” (Ojo Corazón Bazo).

Sin más, les dejo acá una selección de fotos de esta colección:

Bazo

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Bienvenido a la Ciencia


¡Bienvenido a la ciencia!
La anterior es una magnífica ilustración de ZenPencils, un stio web creado por Gaving Aung en el cual ilustra diferentes frases o partes de discursos. Gaving abandonó su trabajo como diseñador gráfico empresarial para dedicarse de lleno a lo que considera su verdadera pasión: dibujar caricaturas. Desde 2012, año en el que lanzó ZenPencils, el número de seguidores que admiran su trabajo crece de manera constante.
Aunque ZenPencils originalmente está escrito en inglés, la ayuda voluntaria de diferentes personas hace posible la traducción de las caricaturas a varios idiomas, entre ellos el español. Puedes encontrar más ilustraciones de ZenPencils en español dando click aquí.

¡hasta la próxima!

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Mujeres, ciencia y equidad


Durante mucho tiempo se ha discutido acerca de la desigualdad de género en la ciencia. Y aunque en la historia científica existen mujeres que realizaron (y realizan todavía) contribuciones esenciales a nuestro entendimiento de la vida y el Universo, las posiciones de liderazgo en el mundo científico están ocupadas principalmente por hombres. Sigue leyendo

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Colibrí con C, con c de Ciencia


La anterior es una magnífica fotografía macro realizada por Chris Morgan. Se trata de un ejemplar de las aves más pequeñas del mundo: los colibríes. Estas aves pertenecen a la familia Trochilidae y son endémicas del continente americano. Dado que en Sudamérica existe la mayor diversidad de estos organismos, y debido también a diversas evidencias genéticas, se cree que los colibríes son de origen sudamericano, desde donde empezaron a emigrar y diversificarse hace 12.5 millones de años, aproximadamente. Sigue leyendo

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